martes, 22 de septiembre de 2009

LOS CONOS VAGINALES

Como antecedente de los mismos, tenemos artefactos afrodisíacos orientales
como las bolas de geisha, que se colocan en la vagina y que durante la deambulación
rozan entre sí y producen sensaciones agradables. También el uso de tampones vaginales
en sustitución de los paños higiénicos durante la menstruación. Los conos vaginales
fueron creados para el tratamiento conservador no quirúrgico de las consecuencias de
la debilidad de la musculatura del suelo pelviano femenino, adquiridas generalmente
después del parto, pero también como prevención de dicha debilidad, que además de
incontinencia urinaria y prolapso, se acompaña de insensibilidad sexual. Villares Alonso
dice que se trata de una serie de conos de peso creciente (pueden ser series de 3
a 16 unidades entre 20 y 100 gramos de peso, que aumentan gradualmente de 10 en 10
gramos), y se colocan en la vagina como un tampón durante unos 15 minutos dos
veces al día. Tiene un hilo distal para su extracción que queda fuera de la vagina.

Cuando el cono se introduce, tiende a caer por su propio peso, lo que provo-
ca la necesidad de retenerlo en su interior, causando un suave reflejo natural de con-
tracción, que produce una fisioterapia eficaz. Si puede retenerse sin esfuerzo el cono
dentro de la vagina, por contracción del músculo perivaginal, se pasa el siguiente cono
de peso superior.

Como cualquier programa de gimnasia se debe realizar de forma regular y
constante. Funciona cuando se está de pie o caminando por lo que no interrumpe la
tarea cotidiana. La mejoría puede notarse al cabo de unas dos o tres semanas, y la
mayoría de las mujeres recupera la fuerza de su musculatura del piso pelviano entre las
6 semanas y los 3 meses. El resultado es comparable al Ejercicio de Kegel, pero se
señala que con los conos se produce un aumento mayor de la fuerza muscular que sin
conos y la evaluación de la mejoría es clara. Por eso se señala que el tratamiento con
conos lleva a una terminación del tratamiento en el 100% de los casos, mientras con el
Kegel solo lo logra el 67 % por abandono y por no haber comprendido cabalmente la
enseñanza del ejercicio del suelo pélvico. Según este autor, es tres veces más fácil
enseñar la técnica con conos con la de Kegel sin conos. Conviene repetir el ejercicio
dos veces por año.

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